LA CALIDAD DEL AIRE INTERIOR COMO DERECHO FUNDAMENTAL

Debemos comenzar por entender que un Aire Interior es de calidad aceptable cuando, además de no contener sustancias contaminantes, en cantidades tales, que resulten nocivas para la salud de las personas, su calidad resulta satisfactoria para el 80% de las personas expuestas (Norma UNE 100-012:2005/ASHRAE en su estándar 62.1-2007).

En la sociedad occidental actual, la cantidad de horas que pasamos en espacios interiores es cada vez mayor. Si a esto le sumamos el factor hermeticidad de los edificios y la falta de cultura de los usuarios en exigir una buena CAI (Calidad del Aire interior), tenemos como resultado que la mayor parte del día estamos respirando un aire de una pésima calidad.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que la salud es uno de los derechos fundamentales que todo ser humano debe tener y lo define como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no sólo la ausencia de afecciones o enfermedades”.

La Agencia Federal de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) incluye la mala calidad del aire entre los cinco principales riesgos ambientales que pueden perjudicar la salud pública

Teniendo en cuenta que una mala CAI genera molestias, disconfort y efectos negativos para la salud de las personas, parece fácil vincular el concepto Buena CAI con uno de los derechos fundamentales de cualquier ser humano.

De hecho comenzando por los Ingenieros que diseñan instalaciones de climatización, pasando por los instaladores/mantenedores y acabando por los propietarios o explotadores de los Edificios, no están teniendo en cuenta que para conseguir el objetivo de confort en sus instalaciones, no se pueden quedar solamente en unas adecuadas condiciones de temperatura, humedad y velocidad del aire (confort térmico). En efecto, una buena calidad del aire engloba una serie de aspectos fundamentales para evitar molestias, incomodidad y riesgos para la salud de las personas. Así mismo, una buena CAI mejorará la productividad de los trabajadores y reducirá el absentismo laboral.

Afortunadamente, En España, desde el año 2013 disponemos de legislación al respecto. El Real Decreto 238/2013 (modificaciones al RITE), incorpora en su IT3.3 la obligatoriedad de realizar “Revisiones de la CAI según norma UNE 171-330, con periodicidad anual”. Las auditorías realizadas en base a esta norma UNE, facilita la toma de decisiones a empresarios y/o propietarios de Edificios, que estén concienciados en lo que significa ofrecer unas adecuadas condiciones del aire que respiran los usuarios de sus inmuebles, en cuanto a que pueden conocer su situación ambiental y actuar para mejorarla.

Podemos extraer de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la ONU, en su Artículo 25, que “toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar..”. Puesto que está ampliamente documentado que una buena CAI es absolutamente necesaria para garantizar la salud y el bienestar de los usuarios de los Edificios, pienso sinceramente que debe ser tenida en cuenta y exigida, sin lugar a dudas, como un Derecho Fundamental.

 

Autor: Benjamín Beltrán

Presidente AVEMCAI

(Asociación de Calidad Ambiental Interior de Valencia)

Miembro Junta Directiva FEDECAI

(Federación de Calidad Ambiental Interior de España y Andorra)

 

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